8 de marzo de 2007

Entropía, neguentropía y antropotropía

Los problemas de nuestro querido planeta Tierra, y del universo de que formamos parte, poseen muchas lecturas. Una de ellas, nos dice que toda organización tiende a desorganizarse: llamamos a esto la entropía de los sistemas cerrados, aquéllos que no intercambian información con el medio en que se encuentran. Los sistemas cerrados son productores de sí mismos, y decimos esta actividad autopoiética en términos de neguentropia. La entropía se refiere a una organización existente; la neguentropía la dice como productora de sí misma. En términos de medida, entropía y neguentropía son dos lecturas: la primera con signo positivo y la segunda con signo negativo, del mismo valor. Ejemplos: la aceleración y la desaceleración en la velocidad, el aumento y la disminución de un peso. Toda organización puede ser vista como un islote de neguentropía. Las organizaciones no activas y los sistemas cerrados no pueden evolucionar más que en el sentido de la entropía creciente. Pero todo cambia cuando se considera una organización productora de sí; a pesar del trabajo ininterrumpido que efectúa esa organización, la entropía no va del signo menos al signo más sino que permanece estacionaria mientras dura el sistema en su producción de organización en su reorganización permanente. Por ejemplo, nuestro Sol está en estado de entropía estacionaria y produce sin discontinuidad su propio ser, átomos pesados y radiación que nutre – en nuestro planeta – esa organización que llamamos vida que vive a la temperatura de su propia destrucción. Si nos quedamos en el campo de los sistemas cerrados de las organizaciones no activas la neguentropía no se diferencia de la entropía, a no ser por una lectura en negativo de la misma dimensión. Pero en el cuadro de las organizaciones activas y productoras de sí mismas, la neguentropía se muestra como proceso original que aparece como antagonista de la entropía creciente. Dicho de otra manera, el proceso neguentrópico remite a una configuración organizacional completamente diferente de aquélla en que reina solamente el proceso entrópico. Así, la neguentropía puede ser definida en términos activos, productivos y organizacionales. En términos dinámicos, una organización es neguentrópica si posee fuerzas organizativas activas. El concepto de neguentropía es el aspecto termodinámico de toda regeneración, reorganización, reproducción de organización.
El antropólogo, filósofo y teólogo Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), uno de los descubridores del “hombre de Pekín”, dejó una vastísima obra escrita que se adelantó a su tiempo. Es una visión grandiosa de la evolución de la materia hacia la vida y la hominización a través de un proceso de complejización creciente de la conciencia que se centra sobre sí misma. El hombre aparece así como la flecha de la evolución en un ascenso hacia un “Punto Omega” que constituye el llamado y fin último de toda la materia hecha conciencia y vida.
Hoy, la teoría del Punto Omega ha sido retomada en tres presupuestos:
1. El principio antrópico final, una antropotropía, esto es, que la vida y la vida inteligente no son solamente necesarias dentro de nuestro universo, sino que no desaparecerán luego de ésta su primera emergencia. Están destinadas a abarcar y dominar todo el universo. La flecha del universo es la vida, la conciencia y la humanización en su grado máximo.
2. La expansión del universo no continuará indefinidamente sino que entrará en una fase de contracción, debido a la gravitación, hasta un colapso de la materia y un punto final de la historia del universo, un Punto Omega.
3. La energía en el universo es ilimitada. Por consiguiente ese colapso final del universo no es un estado de máxima entropía, sino que de máximo procesamiento de información, un estado de vida eterna. La vida es esencialmente acumulación de información. En su camino hacia el Punto Omega la vida abarcará y dominará la totalidad del universo material. El Punto Omega mismo será un lugar de máxima acumulación de información, a la vez inmanente y trascendente con relación a cada punto en el espacio-tiempo. Sus propiedades serán de personalidad, omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia y eternidad. Estas propiedades del Punto Omega muestran su capacidad de crear y recrear continuamente la totalidad del universo.
Todo esto, desde el punto de vista de la física. Según los propulsores de esta forma de interpretar los datos cosmológicos, cualquier físico podría llegar a las mismas conclusiones, siempre que se atreva. Vale la pena mirar por ese lado.

9 comentarios:

  1. Por favor, corríjame sobre la idea de Punto Omega que tengo. Según lo que sé, la informcaión es una medida de indeterminación en un proceso, y para ello se necesita un emisor y un receptor. Es un intercambio a través de un canal. En una situación definitiva y estable no hay procesado de información. La energía no es ilimitada, se conserva. Tener una fuente de energía significa un "exterior", lo cual no sé si es compatible con un Punto Omega.
    Una situación de Punto Omega, según lo entiendo, es una situación en la que nos ponemos "fuera" de la historia. Esto es un problema indemostrable, en el sentido de Gödel, según la física actual. Precisamente, apoyándose en la termodinámica.
    Y, personalmente, el principio antrópico siempre me ha parecido un pez que se muerde la cola.

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  2. Gracias por el comentario. Tomo la expresión "Punto Omega" en el sentido Teilhardiano de punto de convergencia del universo hacia lo humano como dimensión trascendente que le otorga sentido. Tipler y colegas también van por ese lado. Te sugiero la visita de las páginas de este autor en la Universidad de Tulane. En estas cosas - dichas en una dimensión de pensamiento futuro - la racionalidad queda atrás y hay que dar un saldo. Si te quedas en lo racional, por ejemplo en las descripciones científicas, ciertamente que te encontrarás con un perro mordiéndose la cola... o con la Serpiente Ourobouros de los alquimistas. Saludos. Gonzalo.

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  3. Buenas:

    A mi con vuestros conocimientos he habeis dejado anonadada.

    ¿Porque seré tan inculta?.

    Tengo que volver a releer a ver si soy capaz de aprender algo nuevo.

    Saludos.

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  4. Es cierto. Por eso, me parece que apoyarse en la ciencia para explicar luego algo que no se puede demostrar desde la ciencia siempre me pareció un poco engañoso.

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  5. No hablo desde la ciencia sino que desde la fillosofía del conocimiento.

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  6. Lo siento. Gracias por la aclaración. Me confundí de perspectiva entonces :)

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  7. Tus comentarios, Abi, son válidos, y requieren más explicación de mi parte. Las ciencias son perfectamente válidas en sus campos, con sus métodos y sus conclusiones. Pero en esos mismos métodos tienen también sus limitaciones. Su deber es probar racionalmente, y eso no siempre puede hacerse. Las ciencias son una carrera de postas: un científico le entrega su bastón a otro. En filosofía, cada filósofo construye sus mundos desde cero, sin pretender probar nada, sino que solamente ofreciendo perspectivas que puedan tener fuerza explicativa más allá de los límites de la razón. El resultado es que cuando los científicos llegan finalmente a la cima de la montaña tras una trabajosa subida, se encuentran con que los filósofos están cómodamente instalados arriba esperándolos desde hace tiempo. En el caso de mi texto, lo que he querido decir es que mirado desde las descripciones de las ciencias nuestro universo tiene un fin, marcado por el juego de la organización y la desorganización. Pero la perspectiva de que lo humano sea la flecha de la evolución, que todo el universo tenga sentido en términos de la producción de una conciencia humana cada vez más profunda y más abarcadora, sí que tiene una fuerza para creer en el destino de este mundo más allá de su destrucción. Es eso lo que quiero decir cuando hablo de "punto Omega" o "antropotropía" o "principio cosmológico antrópico": existe una esperanza de sobrevida. Un saludo afectuoso. Gonzalo.

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  8. Muchas gracias por la explicación... pues espéreme a la cima de la montaña ;)

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  9. Allí estamos, conversando.

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